
Hora y media. Estos tiempos muertos entre clase y clase en los que no da tiempo a salir de este edificiopremiodearquitectura y hacer algo realmente interesante, me sacan de quicio. Al menos este año y como directora de un medio de comunicación -mi blog- le sacaré alguna utilidad. Aunque también podría sacarle provecho, por mi bien, como alumna de 4º de periodismo, que tiene tres asignaturas de 3º y una de 2º, además del firme propósito de acabar la carrera este año, convocatoria de septiembre incluída en la palabra "año". Se admiten comments dando ánimo y recordándome lo mucho que valgo del tipo: "Bah, eso para ti es coser y cantar" o "¿Especializado, políticas y derecho?¡Si son las más fáciles!". En fin... Ya sabeis. De momento estoy orgullosa de mí porque asisto a clase con regularidad. Hoy llegué a las 9 y tenía clase a las 10 y media (inconvenientes de no disponer siempre del coche de papá). Me quedé dormida en el coche de Sara y me desperté a las 10:32. ¡Mierda! Dejé mi particular y sempiterna huella identificatoria en forma de babilla en la tapicería del asiento trasero del 206 -Sara, sé que podrás perdonarme- y salí pitando. Tuve que parar un momento en una esquina a recolocarme las lentillas que adquirieron textura de cartón dentro de mis ojos y el puñetero viento casi se lleva volando la visión de mi ojo izquierdo. Llegué a tiempo, pero con la cara marcada por las formas de una improvisada almohada. ;0)